
Diego Puertas
7 months ago
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Nunca antes se habĂa gastado tanto dinero, tan rápido, en una tecnologĂa aĂşn sin demostrar su rentabilidad real. Y en el centro del huracán están dos nombres: Nvidia y OpenAI. Este es el entramado financiero que sostiene (Âżo infla?) el boom de la IA. Imagen vĂa BBG [img:G90P0ulRj]
Hace dos semanas, Nvidia acordĂł invertir hasta $100.000 millones en OpenAI para financiar centros de datos. OpenAI, a cambio, se comprometiĂł a llenarlos con millones de chips Nvidia. Un cĂrculo perfecto. O peligroso. [img:zU0rRls5U]
Las crĂticas no tardaron: la operaciĂłn parecĂa “circular”, una especie de autofinanciamiento encubierto que mantenĂa viva la demanda de chips y la narrativa del crecimiento exponencial de la IA. Pero OpenAI no se detuvo ahĂ. [img:CbURUj26S]
Esta semana firmĂł un acuerdo similar con AMD, el rival directo de Nvidia. El pacto implica decenas de miles de millones en chips y una participaciĂłn accionaria que convertirĂa a OpenAI en uno de los principales accionistas de AMD. Otro giro más en la espiral del dinero IA. [img:lN3DMYhBN]
El fenĂłmeno es más amplio: OpenAI ha cerrado acuerdos con Nvidia, AMD y Oracle que, en conjunto, podrĂan superar el billĂłn de dĂłlares. Sin embargo, la empresa no espera ser rentable hasta finales de la dĂ©cada. La fe en el futuro sustituye a los beneficios presentes. [img:33XOEAMKE]
Detrás de este frenesĂ están los centros de datos. En 2024 representaban una oportunidad de inversiĂłn de $215.000 millones. Hoy, solo un año despuĂ©s, el mercado supera los $500.000 millones. El corazĂłn fĂsico del boom (y deuda) de la IA... [img:PsEQ9LxOs]
SegĂşn Bank of America, el gasto global en data centers alcanzará $506.000 millones en 2025, creciendo un 25% interanual. Y proyecta un 23% de crecimiento anual compuesto hasta 2028. Nunca un sector “infraestructural” habĂa crecido a este ritmo. [img:BzCclSspq]
Pero el verdadero motor no es el acero ni el cemento: son los chips. El coste medio de construir un data center se ha disparado a $52 millones por megavatio con las nuevas arquitecturas de IA, frente a $39 millones hace un año. [img:4ny8OyG-w]
Los nuevos racks de Nvidia —como el NVL72— concentran tal densidad energĂ©tica que requieren refrigeraciĂłn lĂquida directa y arquitecturas de corriente continua a 800 voltios. Cada rack puede consumir 600 kW. El lĂmite fĂsico se está acercando al lĂmite elĂ©ctrico. [img:GyTrRBw04]
Solo el consumo elĂ©ctrico de los centros de datos crece ya al 40% anual. BofA proyecta que, antes de 2030, la energĂa dedicada a “inferencia” (ejecutar modelos entrenados) superará a la del entrenamiento. El impacto energĂ©tico de la IA será un riesgo polĂtico global.
Y... La escala se financia con deuda. Morgan Stanley estima que el despliegue de infraestructura IA requerirá $2,9 billones hasta 2028. La mitad provendrá de crédito: deuda corporativa, securitizaciones y préstamos privados.
Eso equivale a una brecha de financiación de $1,5 billones. El dinero ya no viene solo de los beneficios de las “big tech”, sino de fondos de pensiones, aseguradoras y capital privado. La IA late al ritmo del crédito. [img:-hzMGf_bz]
Oracle es el ejemplo más extremo: firmĂł un acuerdo de $60.000 millones anuales con OpenAI para ofrecer servicios cloud… que aĂşn no existen, con energĂa que aĂşn no tiene y con deuda que deberá emitir. Su ratio deuda-capital ya es del 500%. [img:v1pdEqOwW]
JPMorgan advierte que el 14% del mercado de bonos Investment Grade de EE.UU. ya está ligado a empresas del ecosistema IA, con $1,2 billones de deuda. El mayor “sector” del Ăndice ya no son los bancos, sino la inteligencia artificial. [img:fMEw0PSyf]
El riesgo es evidente: si la narrativa IA se enfrĂa, el golpe no se limitará a las acciones tecnolĂłgicas. Será el crĂ©dito —la base de toda esta expansiĂłn— el que tambalee los cimientos financieros globales.
El paralelismo histĂłrico es inevitable. Durante la burbuja dot-com, el dinero circulaba en cĂrculos entre startups que se compraban tráfico entre sĂ. Hoy, las grandes de IA se compran capacidad computacional… entre sĂ.
Oracle, por ejemplo, compra chips a Nvidia para centros financiados por OpenAI con dinero que vuelve a Nvidia. Una coreografĂa de flujos que mantiene vivo el relato del crecimiento. Un circuito cerrado que se retroalimenta de expectativas. [img:j9TpqGcnp]
El riesgo es doble: un sector sobrefinanciado y una deuda que se apoya en proyecciones de productividad futuras. Si la adopción no acelera, el “AI buildout” puede convertirse en el mayor ajuste de capital de esta década.
La gran incĂłgnita sigue siendo la sostenibilidad: Âżpuede el sector financiar medio billĂłn de dĂłlares anuales en infraestructura sin un flujo de caja equivalente? Bain estima que harĂan falta $2 billones en ingresos nuevos cada año. El desfase es monumental. [img:BPeqtupLz]
El optimismo confĂa en chips más eficientes, nuevos ASICs, o incluso la computaciĂłn cuántica, que reducirĂan los costes energĂ©ticos y de infraestructura. Mientras tanto, el sistema se sostiene por la promesa de que el futuro valorará más la IA de lo que cuesta construirla hoy.
Y aunque cueste asumirlo... Es el mismo argumento que infló las burbujas anteriores, desde los ferrocarriles del XIX hasta las .com. ¿Estamos ante una nueva revolución… o ante una burbuja? La respuesta dependerá de si los beneficios llegan antes de que se acabe el crédito.
Más información actualizada en el canal de Telegram gratuito: t.me/misterpuertas
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